Madrid

Una opositora a psicóloga militar es retirada de las pruebas por un tatuaje en el pie, que solo sería visible si ella usara falda. Aunque el ordenamiento deja la uniformidad a elección personal, el presidente del tribunal advierte que las mujeres pueden ser obligadas a vestir con esta prenda.
Madrugones, carreras bajo frío o lluvia, horas encerrada estudiando, decir no a las salidas con amigas… Así ha sido la vida de Estela Martín estos últimos años para prepararse una oposición como psicóloga militar. No lo ha conseguido, pero no por falta de méritos, sino por ser mujer, querer opositar en el ejército y tener un tatuaje: el dibujo de una flor en el empeine, que lleva desde hace doce años.
“Trabajaba en un hospital, en atención al paciente, y quería trabajar en psicología, que era lo mío. Mi padre es militar y me comentó esta oposición. Persona con la que hablaba de este tema, persona que me motivaba. Sabía que era complicado pero si me dedicaba a pleno, podría conseguirlo”, comenta Estela. Y así lo hizo.

 

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