Carlos tiene 42 años, desempeña un trabajo técnico en las Fuerzas Armadas y cobra entre 1.000 y 1.050 euros netos —dependiendo del mes—. No ha conseguido que ningún banco le conceda una hipoteca y vive de alquiler. “Muchos meses tiro de crédito o de préstamos familiares para pagarlo. El único ocio que me permito es salir una vez al mes al cine o a cenar. La tropa no es que esté quemada, es que está desesperada”, dice. Arturo, 29 años, tirador de infantería, gana 1.030 euros al mes y las facturas de agua, luz y gas le quitan el sueño. “Tengo descubiertos en la cuenta mes sí, mes no. Hay meses que no me llega para pagar la calefacción”.

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