Coronel Ulrich Kirsch, Presidente de la Asociación Federal Alemana de las Fuerzas Armadas..-No obstante, he decidido seguir hablando de “guerra” y de soldados “muertos en acción” en Afganistán. Hay varias razones para ello, que quiero resumir en tres puntos:
Primeramente, la sensación de los militares alemanes es que están luchando en una guerra. Ellos no hablan de que son enviados a una misión de reconstrucción. Hablan más bien de que se van a una guerra
Queridos amigos,
La pregunta del título puede ser claramente contestada en algunas naciones. Otros países europeos están tal vez teniendo el mismo debate que tenemos ahora en Alemania.
Mi predecesor, el Coronel Bernhard Gertz, y yo comenzamos a hablar ya hace algunos años sobre los militares alemanes involucrados en la guerra de Afganistán. El anterior Ministro de Defensa alemán y miembros del comité de defensa del parlamento reaccionaron con declaraciones en las que proclamaron que la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF) era una misión de reconstrucción y pacificación. Según ellos, los militares alemanes no pueden participar en una guerra puesto que Alemania no ha hecho una declaración formal de guerra, y el parlamento alemán tampoco ha declarado que Afganistán sea un “caso de autodefensa”.
No obstante, he decidido seguir hablando de “guerra” y de soldados “muertos en acción” en Afganistán. Hay varias razones para ello, que quiero resumir en tres puntos:
Primeramente, la sensación de los militares alemanes es que están luchando en una guerra. Ellos no hablan de que son enviados a una misión de reconstrucción. Hablan más bien de que se van a una guerra.
El Ministerio de Defensa alemán y otros medios oficiales tienen razón cuando se refieren a los primeros años de la misión ISAF, pero desde entonces las circunstancias han cambiado y han evolucionado para los soldados alemanes sobre el terreno. El objetivo de la ISAF es reconstruir una nación afgana que sea autónoma y autosuficiente por medio de la ayuda civil bajo protección militar.
En los últimos años está aumentando el número de militares alemanes muertos por ataques suicidas y por artefactos explosivos improvisados. En la actualidad las fuerzas alemanas tienen que defenderse cada hora de intensos ataques armados. Por eso no acepto que, bajo severas amenazas, se hable oficialmente de una misión de reconstrucción. Tampoco es aceptable que las autoridades hablen oficiosamente de militares muertos en acción en Afganistán como si se tratara de muertos por accidente en una misión en el exterior.
Como portavoz de 207.000 militares alemanes, hablaré de guerra.
En segundo lugar, hay un importante aspecto legal que subrayar sobre la misión ISAF. Hasta ahora ha habido dos incidentes cuando los soldados alemanes tuvieron que disparar contra vehículos que no hicieron caso a órdenes de alto en un punto de control gestionado por tropas de ISAF y del Ejército Nacional afgano. Los vehículos no se detuvieron a pesar de los tiros de advertencia de efectivos afganos y de ISAF. Aún conscientes de que unos día antes había habido muertos alemanes a causa de ataques suicidas, los jóvenes compañeros asumieron razonablemente que iban a ser atacados. Dispararon una vez más y cuatro civiles afganos murieron en esos dos incidentes.
La Fiscalía alemana inició diligencias previas por si había habido homicidio involuntario. En este caso hay una gran diferencia entre un policía que, en una ciudad alemana, se enfrenta a un vehículo que no hace alto y un soldado en Afganistán que ve cómo un coche avanza hacia él a gran velocidad en un punto de control de ISAF. El policía en Alemania puede, en última instancia, saltar a un lado y después averiguar por qué el conductor no obedeció. En Afganistán el soldado y la mayor parte de sus compañeros podrían haber muerto en una explosión de varios cientos de kilos de explosivos en el vehículo, tal como ha ocurrido ya en varias ocasiones.
Es importante que todas las instancias oficiales alemanas comprendan que no se trata sólo de tareas de reconstrucción o de policía que la ISAF debe desempeñar. Hay también fuerzas opositoras combatientes que atacan con medios militares y con la intención de matar al mayor número de personas.
Afortunadamente, la Fiscalía ordenó el archivo de los dos casos. Pero están en marcha otras diligencias previas por otro incidente derivado de la orden de bombardeo dada por un Coronel alemán que causó la muerte a varios civiles afganos.
En tercer lugar, desde la perspectiva del derecho internacional, creo que me asiste la razón cuando hablo de guerra en Afganistán. Destacados expertos alemanes en derecho internacional no están de acuerdo con la definición jurídica que hace el anterior Ministro de Defensa sobre la ISAF. En Afganistán no hay un “conflicto armado internacional” porque no hay dos o más Estados soberanos en guerra. Las tropas internacionales están allí porque han sido invitadas en 2002 por el entonces gobierno provisional de Karzai. El gobierno afgano no ha retirado la invitación y la ISAF es todavía bien recibida.
Pero en el Derecho internacional puede encontrarse otra categoría diferente de “conflicto armado internacional” y de paz. Se trata de “conflicto armado no internacional”, que es el término legal aplicado a una guerra civil. Ahí está esa pequeña palabra de dos sílabas: guerra.
Para los expertos alemanes en Derecho internacional, la cuestión no es si ha sido declarada o no la guerra o “el caso de autodefensa” por el parlamento alemán. La cuestión es la intensidad de un conflicto armado. Depende de la intensidad y de la frecuencia de los ataques de una parte de la población, si se trata de una forma brutal y severa de criminalidad o de una guerra civil.
No creo que nadie diga que hay paz en Afganistán. Si así fuera no sería necesaria la presencia de casi 100.000 soldados de 42 países para proteger los trabajos de reconstrucción.
Alemania tiene que comprender y debatir sobre lo que sus tropas están haciendo y no están haciendo en Afganistán. Allí mueren militares alemanes y ellos matan a otros para cumplir su misión. Para hablar de la auténtica verdad, sin adornos, es necesario presentar los hechos sin disfraz sobre la ISAF. Nuestros militares, enviados al extranjero por el parlamento, representación del pueblo alemán, merecen un debate serio. La primera condición para ello es decir la verdad y utilizar los términos correctos. El nuevo ministro de defensa, Dr. Karl-Theodor zu Guttenberg, admitió hace algunas semanas que los militares alemanes podrían tener la sensación de estar en un “conflicto como una guerra”. Esperemos que esto sea el comienzo de un verdadero debate en Alemania.
(*) Publicado en EUROMIL News, edición Noviembre 2009.
Traducción de Miguel López